Los prebióticos son sustratos que determinados microorganismos utilizan y cuyo beneficio debe estar demostrado. Inulina, FOS y GOS son ejemplos que conviene distinguir por su identidad y cantidad. Si una fórmula añade probióticos, incorpora además microorganismos vivos y requiere valorar ambos componentes.
Los prebióticos son sustratos que los microorganismos del organismo utilizan selectivamente y que proporcionan un beneficio para la salud. Su función es distinta de aportar microorganismos vivos. Para elegir una fórmula importa identificar el sustrato concreto y la finalidad para la que cuenta con evidencia, sin atribuir a todos los prebióticos los mismos resultados.
Inulina FOS y GOS son ingredientes diferentes
La inulina, los fructooligosacáridos o FOS y los galactooligosacáridos o GOS son ejemplos de ingredientes prebióticos. Compara cuál aporta la fórmula y cuántos gramos contiene por porción. Los resultados obtenidos con un sustrato y una cantidad determinados no se trasladan automáticamente a los demás.
Qué cambia si la fórmula añade probióticos
Una combinación con probióticos aporta también microorganismos vivos. Los gramos del sustrato y las UFC, unidades formadoras de colonias, describen componentes distintos. Una cifra elevada de UFC no indica una mayor cantidad de prebiótico, ni permite valorar por sí sola la utilidad de la combinación.
Fibra y prebiótico tampoco son sinónimos. Ambas categorías se solapan, pero no toda fibra cumple los criterios de un prebiótico. La fermentación o un cambio en la microbiota no bastan por sí solos para demostrar un beneficio para la salud.